El periodista Pedro José Rodríguez-Rabadán presenta el libro Huellas de una tormenta, en el que ofrece testimonios como el del diácono que se coló en la vigilia de adoración para estar junto al Papa

Hasta ahora no se sabía, pero hubo un diácono que se coló en la vigilia de adoración de la JMJ Madrid 2011. Se trata de Rafael Navarrete. «Me explico, yo tenía acceso al escenario, pero cuando nos avisaron de que teníamos que irnos me hice un poco el despistado, intenté pasar desapercibido y, a poco minutos de que llegara el Papa, alguien se dio cuente de que faltaba un diácono para acompañar al Santo Padre durante la adoración. Y ¡allí estaba yo!, como cuando en las películas alguien grita si hay un médico en la sala o si alguno de los pasajeros sabe pilotar un avión».

La anécdota la cuenta el mismo Navarrete en el libro Huellas de una tormenta (Ediciones Palabra), escrito por el periodista Pedro José Rodríguez-Rabadán –quien presentó en Telemadrid el especial sobre la JMJ hace diez años– y que cuenta con un nutrido grupo de testimonios. «He intentado presentar un ramillete de historias, con acentos diferentes en cada una de ellas, para que cualquier lector se pueda sentir identificado. Hay desde conversiones, hasta testimonios familiares y también gente para quien la JMJ supuso un punto de inflexión laboral», detalla.

La obra, que fue presentada este miércoles en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo, cuenta con hasta tres prólogos, uno del arzobispo de Madrid, otro del arzobispo emérito y, el último, del alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, que habla de aquella misma vigilia en la que se coló Navarrete, pero desde el sector J4 en el que le tocó estar.

«Quería escribir algo sobre la JMJ y quería buscar un enfoque que aportara algo. Entonces, revisando el material de aquel día, volvía e escuchar al Papa decir: “Vuestros amigos querrán saber qué es lo que ha cambiado en vosotros después de haber estado en esta noble villa con el Papa y cientos de miles de jóvenes de todo el orbe. ¿Qué vais a decirles? Os animo a que deis un audaz testimonio de vida cristiana ante los demás”. Estas palabras volvieron a sonar con fuerza en mi interior y le dieron sentido al libro», explica Rodríguez-Rabadán en conversación con José Calderero, del semanario Alfa y Omega.

Además de aquellas palabras del Papa, al periodista y autor del libro también se le quedaron grabadas aquella tormenta y el ratito de oración posterior. «Creo que precisamente ese fue el momento culmen donde todo cobró sentido. A mí, y me atrevo a decir que a todos los que estábamos haciendo la retransmisión, me marcó profesionalmente y me enseñó que, efectivamente, el periodismo, y a nivel personal también, es un servicio a los demás», asegura.

Para los demás, para los que se vayan a acercar a estas páginas, Rodríguez-Rabadán espera que puedan «no solo rememorar la cita, sino también hacer un poco de introspección para que vieran cómo les ha marcado la JMJ después de diez años». Por otro lado, «me encantaría que este libro sirviera para los jóvenes se animaran a participar en una Jornada Mundial de la Juventud y que tuvieran ese encuentro personal con Dios».

Durante la presentación, que tuvo lugar en la Universidad CEU San Pablo, intervino el Coro y Orquesta de la JMJ y estuvieron presentes el entonces arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela; distintos representantes de la organización; la actual delegada de Jóvenes de Madrid, Laura Moreno; el director del Secretariado de Infancia y Juventud, Luis Melchor, y el delegado de Catequesis de la archidiócesis madrileña y presidente de la Fundación Crónica Blanca, Manuel María Bru.

El purpurado, que revivió con cariño distintos momentos de aquellos días y alabó a Benedicto XVI, incidió en que «las JMJ nacieron con impulso decisivo de Juan Pablo II» y «con la constatación de la crisis de fe del mundo occidental». Entonces, «hablar de evangelización no era realista», era «decisivo» afrontar la crisis y había que «hacerlo con verdad».

La presentación celebró en la semana en la que la cruz de la JMJ está recorriendo la diócesis de Madrid, con paradas en la cárcel de Soto del Real o la Cañada Real, y un gran festival en la catedral, programado para este viernes, 1 de octubre.

José Calderero (Alfa y Omega)